julio 6, 2022

El 17 de junio de 1821, hace 201 años, moría el general Martín Miguel De Güemes

Saladillo/BA. Recibimos y Publicamos: «Güemes fue un político de una talla extraordinaria que ayudó a San Martín a lograr la independencia de nuestra patria y América. Güemes fue el único general argentino muerto en combate durante la gesta de la independencia. Hoy y siempre debemos honrarlo», expresó Carlos Antonio Gorosito.

«Según narra Juana Manuela Gorriti, el Gral. Martín Miguel de Güemes dijo a sus soldados poniéndose de pie antes de morir: «Amigos míos, traigo la muerte en mi seno; pero no es ella lo que en este momento me aqueja, sino la idea de abandonar la vida sin haber cumplido la promesa de libertad que hice a la Patria. En vosotros confío: sois mi espíritu y mi brazo, y llenareis lo sé, la misión que no me es dado cumplir en este mundo». Esas palabras fueron pronunciadas por el General hace 201 años el 17 de junio de 1821 en la Cañada de Horqueta, a los 36 años de edad, a la intemperie, al lado de un catre improvisado por el capitán de gauchos Mateo Ríos. Allí murió Güemes. Con esas palabras definió claramente su posición ante la Causas de la patria y la Causa Americana. Con motivo del Bicentenario de la muerte del Prócer Alejandro Tarruela ha escrito un libro que ha titulado: «Güemes. El Héroe Postergado» una obra donde reivindica el rol del salteño en la gesta de la Independencia, que según el mencionado autor se posterga respecto a patriotas indiscutidos como San Martín y Belgrano. En Buenos Aires la Gaceta muy alejada del espíritu de Mariano Moreno escribió sobre su muerte: «Murió el abominable Güemes al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos. ¡Ya tenemos un cacique menos!». Bartolomé Mitre lo calificó de «anárquico caudillo menor» y de «centinela fronterizo» y el General José María Paz como un «gangoso mal aspectado». Güemes provenía de una familia acomodada económicamente, pero supo enfrentarse con hidalguía a la oligarquía dominante de la época y a la de su propia ciudad. Hoy y siempre debemos ver en Güemes a un defensor de la Patria Grande americana, fue retaguardia y vanguardia de la epopeya de San Martín. Güemes fue un militar de carrera que ganó experiencia durante las invasiones inglesas, y combatió hasta vencer en cinco oportunidades las invasiones realistas en el Norte, en sus luchas contó con el apoyo de su pueblo y la gran colaboración de su hermana «Macacha» Güemes, a quién también debemos reivindicar como una de las heroínas de nuestra Independencia. Hernán Brienza escribió sobre sobre Guemes: «Guerrero maldito para los poderosos de Salta. Defensor de la frontera norte argentina para los historiadores del país chico. Líder popular para los revisionistas del siglo XX. Hoy es tiempo de reivindicar a Martín Miguel de Güemes: un caudillo americano, un hacedor de la Patria Grande. «Güemes fue un político de una talla extraordinaria que ayudó a San Martín a lograr la Independencia de América. Fue un hombre de la Unidad Nacional, este concepto lo tomo de su chozno Martín Miguel Güemes Arruabarrena, cuando relata que Güemes firmó el Pacto de los Cerrillos con José de Rondeau, que había declarado a Güemes traidor a la Patria. El General salteño olvido los insultos y los agravios y posibilitó con el acuerdo de Los Cerrillos que se diera inicio a la apertura del Congreso de Tucumán que posteriormente declararía nuestra Independencia. Es preciso hacer una breve reseña de cómo se llegó a la muerte del General Güemes. El 24 de mayo de 1821 los miembros del Cabildo de Salta intentaron derrocarlo como gobernador, el Cabildo estaba formado por las clases altas de la ciudad, cansadas de pagar las contribuciones forzosas que exigía Güemes para subvencionar la Gesta de al Independencia, aprovechando la ausencia del caudillo (estaba en Santiago del Estero convocado por el Gobernador Juan Felipe Ibarra), lo acusó de tirano y lo depuso. Muchos de sus miembros se habían puesto de acuerdo con el general español Pedro Antonio Olañeta para entregarle la ciudad. Güemes regresó y ocupó pacíficamente la ciudad, contaba con el apoyo popular y perdonó a los que quisieron destituirlo como Gobernador. Esa fue la llamada «Revolución del Comercio»; aunque fracasada, dio inicio a un partido de oposición, conocido como «Patria Nueva», en oposición a la «Patria Vieja», es decir, al partido de Güemes. El general Olañeta ya estaba en camino a Salta y mandó al coronel José María Valdés, alias ‘Barbucho’, por un camino desierto de la Puna, acompañado por miembros de la familia realista Archondo. El coronel Valdés era un español nativo de Valencia, radicado desde hacía décadas en la región y con experiencia en arrear y robar ganado, oficios que le permitieron conocer múltiples senderos poco transitados. Valdés ocupó la ciudad de Salta el 7 de junio y Güemes salió a combatirlo y fue herido por una bala. Siguió a caballo y se dirigió a una hacienda a dos leguas de Salta. Pocos días después reciió a dos oficiales españoles que venían en nombre de Valdés y le ofrecieron trasladarlo a Buenos Aires para curarlo pero a condición de ordenar el alto el fuego contra los realistas. La respuesta de Güemes fue convocar a sus oficiales a quienes les pidió que jurasen que nunca aceptarían ningún tipo de trato para beneficiar al enemigo en suelo patrio; pedido que fue respondido con el entusiasta juramento de los oficiales y gauchos salteños. Cuentan los historiadores que Güemes habría sido hemofílico, y cualquier herida le hubiera causado la muerte. De hecho, moriría desangrado tras varios días de agonía, causada por una herida que en condiciones normales habría sanado en poco tiempo. Hoy, como todos los años, lo recordamos a Güemes, pero nuestro homenaje debe ser permanente; él fue uno de esos hombres extraordinarios que posibilitaron la Independencia de nuestra Patria y de América. Ciertamente contó con el apoyo del pueblo y de otros hombres y mujeres que lucharon juntos a la par por la Patria Grande Americana. «A nada temo, porque he jurado defender la Independencia de América, y sellarla con mi sangre. Todos estamos dispuestos a morir primero, que sufrir por segunda vez una dominación odiosa, tiránica y execrable». Y así lo hizo hasta su último suspiro el único general argentino que murió en combate durante la gesta de la Independencia. En su zamba «El Gaucho Guerrero», el recordado Hernán Figueroa Reyes cantó: ‘Al alba se sintió un grito/desgarrando todo el valle/ murió don Martín! /¡Murió don Martín!/ lo está llorando el gauchaje!». El 17 de junio de 1821 quedó grabado a fuego en nuestra historia como el día en el que pasó a la inmortalidad uno de nuestros grandes próceres, que en buena hora los argentinos hemos decidido reivindicar por siempre.»

Carlos Antonio Gorosito, ex intendente Municipal 1991-2015

Saladillo 17 de junio de 2022

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