mayo 24, 2022

La campaña de vacunación contra el coronavirus hizo historia en todo el país

 

Agentes sanitarios atravesaron el monte para acceder a las casas de los pobladores de Caá Catí, una localidad ubicada 100 kilómetros al este de la capital provincial. Foto: Germán Pomar

La histórica campaña nacional de vacunación que el estado argentino emprendió para combatir la pandemia del coronavirus llegó a los lugares más remotos del país, sitios casi inaccesibles a los que médicos y enfermeros arribaron tras viajar varios kilómetros con sus heladeras portátiles para garantizar a cada habitante el acceso a las vacunas.

Las corresponsalías de Télam dieron cuenta de estos operativos con una serie de fotorreportajes que se publicaron a lo largo del 2021 donde mostraron y relataron cómo hicieron los equipos de vacunadores para llegar a zonas selváticas, colonias aborígenes, comunidades aisladas o hasta el pueblo más austral del mundo, y las experiencias que cosecharon en esos viajes en los que, además, debieron ganar la confianza de algunas poblaciones que, en principio, se mostraban reacias al contacto con desconocidos y a ser vacunados.

«Me pregunto si los científicos que diseñan las aplicaciones en los laboratorios pulcros, robotizados y vanguardistas se imaginan hasta qué lugares tan recónditos y apartados llega su trabajo»Eugenia Neme

En medio del trajinar por las rutas, y casi a modo de corolario de esta campaña, Eugenia Neme, fotorreportera enviada por Télam a la Patagonia, reflexionó: «Me pregunto si los científicos que diseñan las aplicaciones en los laboratorios pulcros, robotizados y vanguardistas se imaginan hasta qué lugares tan recónditos y apartados llega su trabajo».

Días antes de comenzar el invierno, el operativo de vacunación del ministerio de Salud chaqueño y la municipalidad de Machagai arribó a Colonia Aborigen, una comunidad con mayoría de población qom, ubicada en el centro de Chaco, donde hace 97 años fue perpetrada la Masacre de Napalpí, con 700 personas asesinadas.

Allí, la directora de la Región Sanitaria II provincial, Laura Aguirre Machado, explicó a Télam que si bien «en el pueblito de Colonia Aborigen hay una posta de vacunación Covid, lo mejor es llegar a cada uno de los hogares de quienes no van a poder acercarse por falta de medios o tal vez por temor. Por eso, la importancia que tiene la salud en territorio».

Coln Conhu ubicada en la meseta patagnica y a la que se accede tras recorrer 144 kilmetros de caminos de ripio desde Esquel recibi con gran entusiasmo a los vacunadores Foto Eugenia Neme
Colán Conhué, ubicada en la meseta patagónica y a la que se accede tras recorrer 144 kilómetros de caminos de ripio desde Esquel recibió con gran entusiasmo a los vacunadores. Foto: Eugenia Neme

Colonia Aborigen, Pilcaniyeu y Laguna Blanca

En Colonia Aborigen viven alrededor de 1.300 personas sólo en el aglomerado urbano del pueblo, y como la estrategia era ir a buscar a los no vacunados a sus casas, el equipo se desplazó hasta los lotes más alejados, donde «muchas veces tenía que bajar primero de la combi el enfermero que conoce a todas las familias y después bajaba el resto», contó Alejandro Álvarez, subsecretario de Integración Comunitaria de Machagai.

En Río Negro, cuando se cubrió la vacunación en Pilcaniyeu, una localidad de 14 parajes ubicada a unos 65 kilómetros al este de San Carlos de Bariloche, la encargada del programa vacunatorio local, Graciela Ocarez, contó a Télam que «en estas visitas nos relacionamos con los vecinos, muchas veces reacios a vacunarse».

«Los chicos que integran el equipo sanitario van casa por casa o llaman a los vecinos por teléfono y los van citando»

«Al principio fue una lucha. Por ser criadas en el campo, algunas personas se mostraban dudosas de lo que iríamos a inyectarle cuando íbamos a ofrecerle la vacuna. Hay que escucharlos, entenderlos y, a la vez, hacerlos entrar en razón. Para ello, nos tomamos el tiempo de ir varias veces a visitarlos e informarlos hasta que aceptan ser vacunados», explicó.

Daniela Cornejo, una vecina de Pilcaniyeu, dijo a Télam que «hay mucha gente en el pueblo que está con esa duda o temor a vacunarse», tras lo cual reveló que ella tuvo «el virus en diciembre del año pasado» y que la pasó «muy mal» en «proceso que fue muy complicado».

En Laguna Blanca, otro paraje de la estepa rionegrina, Nilda Hermosilla, la única mujer que aplica las vacunas en la localidad de Comallo, contó las travesías que suele realizar junto al chofer de su ambulancia, con quien pueden recorrer más de 90 kilómetros en un día para ir a vacunar en general a crianceros de ovejas y chivos.

En Laguna Blanca otro paraje de la estepa rionegrina Nilda Hermosilla la nica mujer que aplica las vacunas en la localidad de Comallo
En Laguna Blanca, otro paraje de la estepa rionegrina, Nilda Hermosilla, la única mujer que aplica las vacunas en la localidad de Comallo.

«Los chicos que integran el equipo sanitario van casa por casa o llaman a los vecinos por teléfono y los van citando», explicó Hermosilla a fines de junio, cuando indicó que ante la llegada del invierno estaban «un poco apurados para ir vacunando a las personas que viven en lugares más alejados».

Pozo Azul, Colán Conhué y Piruaj Bajo

En el caso de Misiones, los operativos de vacunación incluyeron agentes sanitarios plurilingües y pertenecientes a los propios pueblos originarios para acceder a lugares recónditos, de muy difícil ingreso, como la comunidad del pueblo mbyá guaraní en la localidad de Pozo Azul.

Adrián Saldías, director de Salud Indígena y coordinador de los Agentes Sanitarios de Salud Indígena, contó a Télam que años atrás debieron superar algunas barreras culturales en cuanto a la medicina y algunos avances de la ciencia y la tecnología pero resaltó que en general la vacuna contra la Covid-19 «fue muy bien aceptada» en esas comunidades.

En la localidad de Pozo Azul Misiones incluyeron agentes sanitarios plurilinges y pertenecientes a los propios pueblos originarios
En la localidad de Pozo Azul, Misiones, incluyeron agentes sanitarios plurilingües y pertenecientes a los propios pueblos originarios.

Ahora, los pobladores «están acostumbrados a inmunizarse, esta es una vacuna más a las que habitualmente reciben durante el resto del año, como la antigripal y la neumonía», remarcó.

Por las complicaciones del trayecto, el fármaco usado para vacunar a los mbyá guaraníes fue Astrazeneca, debido a que tiene una cadena de frío de entre 2 y 8 grados, a diferencia de la Sputnik V, «que es más complicada», afirmó.

Allí también para generar confianza en las vacunas se difundieron spots publicitarios en lengua guaraní, difundidos en Canal 13 Jasy TV, instalado en la aldea Fortín Mbororé, en Puerto Iguazú, el primer canal de aire de los pueblos originarios de Sudamérica hecho integralmente por personas de ese colectivo.

«A principio de año, cuando se inició la campaña de vacunación había resistencia, por lo tanto tratamos de esta forma de llevar confianza a los habitantes de las comunidades para que se acerquen a vacunarse»Basilio Salas

«A principio de año, cuando se inició la campaña de vacunación había resistencia, por lo tanto tratamos de esta forma de llevar confianza a los habitantes de las comunidades para que se acerquen a vacunarse», explicó Basilio Salas, responsable del canal.

En Chubut, la aldea Colán Conhué, ubicada en la meseta patagónica y a la que se accede tras recorrer 144 kilómetros de caminos de ripio desde Esquel recibió con gran entusiasmo a los vacunadores, ya que los crianceros que habían sido contactados previamente por teléfono para recibir sus dosis de Sinopharm y AstraZéneca llegaron temprano por distintos medios al pueblo para recibir la vacuna en el gimnasio municipal, junto a un centenar de vecinos de Aldea Epulef.

La aldea Coln Conhu ubicada en la meseta patagnica y a la que se accede tras recorrer 144 kilmetros de caminos de ripio desde Esquel recibi con gran entusiasmo a los vacunadores Foto Eugenia Neme
La aldea Colán Conhué, ubicada en la meseta patagónica y a la que se accede tras recorrer 144 kilómetros de caminos de ripio desde Esquel recibió con gran entusiasmo a los vacunadores. Foto: Eugenia Neme

«Para que los pobladores estén (listos para ser inmunizados) se tuvo que hacer un trabajo comunitario, que incluyó el recorrido de casas y puestos de estancia para avisar», señaló Patricio Daut, empleado administrativo a cargo de la coordinación de los puestos sanitarios de ambas aldeas.

El intendente de Colán Conhué, Raúl Santander, indicó que «en el campo vive gente muy mayor, los jóvenes se fueron yendo porque no hay posibilidades de progreso, lamentablemente, así que ya no quieren ir a caballo al pueblo, eso se fue perdiendo y por eso los fuimos a buscar».

Entre esos adultos mayores se encontraba Clara Curín, de 93 años, quien vive con su hijo en su campo a 38 kilómetros del pueblo, donde cuida a sus gallinas pero se hizo «un tiempo» para poder ser vacunada.

En Santiago del Estero, la vacunación a los hacheros de Piruaj Bajo, una comunidad descendiente del pueblo lules-vilelas y que vive de la actividad forestal, a unos 80 kilómetros del límite con Chaco y Salta, se realizó también en forma programada, con vacunadores de la misma comunidad y se concretó luego de que el primer caso de coronavirus fuera detectado en junio.

«Para que los pobladores estén (listos para ser inmunizados) se tuvo que hacer un trabajo comunitario, que incluyó el recorrido de casas y puestos de estancia para avisar»Patricio Daut

«Es una de las comunidades con la que hemos empezado a vacunar a personas de 18 a 39 años», dijo a Télam el coordinador de la Dirección de Interior del Ministerio santiagueño de Salud, Pablo Sgoifo.

La coordinadora de la Zona Norte de Salud y directora del hospital Nueva Esperanza, Rosana Roldán, señaló que «el hecho de que la gente tenga que trasladarse (para ser inmunizada) puede resultar una complicación. Por eso, Salud vino a Piruaj Bajo, como lo hacemos en cada pueblo por más pequeño que sea, para llegar a vacunar a toda la población».

Eso implica «ir al territorio y vacunar en las propias comunidades» e incluso informarlas porque, dijo, «hay personas que se quieren vacunar y otras no por cuestiones de creencias u otras razones».

La vacunacin a los hacheros de Piruaj Bajo se realiz tambin en forma programada Foto Emiliano Rapetti
La vacunación a los hacheros de Piruaj Bajo se realizó también en forma programada. Foto: Emiliano Rapetti

Esteban Romero, un agente sanitario de 26 años y de la comunidad, contó que «la mayoría de nuestra población es joven» y destacó que «no hay muchos problemas de salud, más allá de algunas personas mayores, que tienen las enfermedades típicas de la edad».

Puerto Almanza, Guatraché y Nueva Esperanza

La vacunación en Tierra del Fuego se extendió hasta el pueblo más austral del país, Puerto Almanza, una comunidad que se dedica a la pesca de róbalos, extracción de moluscos y cría de erizos, ubicada a 75 kilómetros de la ciudad de Ushuaia, sobre el canal Beagle, al que se accede únicamente por una ruta provincial ondulada y de muy difícil circulación en época invernal.

«Somos el pueblo más austral de la República Argentina, por mucho tiempo muy olvidado y sin embargo considerados en este plan de vacunación», dijo Carlos Carcamo, representante de la comisión vecinal.

«Todos los inviernos realizamos la campaña antigripal y ahora, en este contexto, sumamos la vacuna contra el coronavirus, la cual esperaban ansiosos en Almanza»Carlos Carcamo

La campaña que comenzó en mayo en esa zona estuvo a cargo del médico Alejandro Liao, «un taiwanés perdido en el fin del mundo», como él se define desde que en 2006 se radicó en Ushuaia.

«Todos los inviernos realizamos la campaña antigripal y ahora, en este contexto, sumamos la vacuna contra el coronavirus, la cual esperaban ansiosos en Almanza», aseguró Liao.

El médico contó que como no hay línea telefónica en la zona, se comunica a través de un grupo de WhatsApp, donde les comenta las novedades y sus futuras visitas a los vecinos para que se acerquen a la única escuela del pueblo, que se inauguró en 2018 con el nombre de «44 Héroes del Submarino ARA San Juan», en honor a las víctimas de esa embarcación hundida en 2017.

La vacunacin en Tierra del Fuego se extendi hasta el pueblo ms austral del pas Puerto Almanza Foto Cristian Urrutia
La vacunación en Tierra del Fuego se extendió hasta el pueblo más austral del país, Puerto Almanza. Foto: Cristian Urrutia

En La Pampa, la enfermera Mónica Mora, quien trabaja desde hace 20 años en el hospital de Guatraché, desafió las mañanas gélidas del invierno y la desconfianza de los integrantes de la comunidad menonita Nueva Esperanza sobre el fármaco contra el coronavirus, enfermedad que causó la muerte del obispo de la comunidad, para llevar la vacunación.

La Moni, como la llaman en la comunidad, es la única enfermera que ingresa al lugar para implementar el Calendario de Vacunación Anual y contó a Télam que incluso tuvo que enfrentar la resistencia esta vez «porque no confían demasiado en la vacuna».

«Somos el pueblo más austral de la República Argentina, por mucho tiempo muy olvidado y sin embargo considerados en este plan de vacunación»Carlos Carcamo

La comunidad de Nueva Esperanza, que vive y trabaja en unas 10.000 hectáreas divididas en 20 campos, a 184 kilómetros de la capital pampeana está formada por cerca de 1.500 habitantes que llegaron en los años 80 y basan su economía en la venta de quesos, embutidos, fabricación de silos y carros, muebles de cocina, entre otras actividades.

«He compartido muchos momentos con ellos, son muy amables y con el tiempo logré que mientras antes no me veían sin la presencia del hombre, hoy vayan las mujeres solas por eso ahora les están enseñando español (dado que manejan un dialecto conocido como Plattdeutsch o «alemán bajo») y con ellas hablamos del tema de la lactancia por la que hay mucha resistencia o los métodos anticonceptivos».

La Bebida y Caá Catí

En San Juan, en tanto, el gobierno provincial ideó una campaña especial para acercar las vacunas contra la Covid-19 y la gripe a tres grandes asentamientos y barriadas cercanas a la capital provincial que incluyó la colocación de tres trailers sanitarios en la localidad La Bebida, a unos 20 kilómetros al suroeste de la capital.

La acción del Estado, señaló a Télam Renato Puigdengolas, coordinador de Unidades Sanitarias Móviles, está destinada a los residentes de los asentamientos Pellegrini, La Paz y Evita, quienes «viven en condiciones de alta vulnerabilidad (socioeconómica), no tienen conectividad (a internet) y buena señal de celular y no cuentan con medios de transporte».

«Gracias a Dios que vino el tráiler a la villa, porque si no, no habría tenido la oportunidad de vacunarme»Silerio Pacheco

«Usamos las vacunas AstraZéneca y Sinopharm a personas mayores de 18 años y colocamos todas las (otras) vacunas del calendario especialmente la antigripal, a embarazadas, niños, trabajadores de la salud, personas de 2 a 64 años con factores de riesgo y mayores de 65 años», indicó Puigdengolas.

«Gracias a Dios que vino el tráiler a la villa, porque si no, no habría tenido la oportunidad de vacunarme», reflexionó Silerio Pacheco (41) tras recibir la primera dosis de Sinopharm.

En Corrientes, los agentes sanitarios tuvieron que atravesar el monte para acceder a las casas de los pobladores de Caá Catí, una localidad ubicada 100 kilómetros al este de la capital provincial, donde inocularon a habitantes de los parajes Costa Lucía y El Tacuaral con vacunas Sinopharm.

Agentes sanitarios atravesaron el monte para acceder a las casas de los pobladores de Ca Cat una localidad ubicada 100 kilmetros al este de la capital provincial Foto Germn Pomar
Agentes sanitarios atravesaron el monte para acceder a las casas de los pobladores de Caá Catí, una localidad ubicada 100 kilómetros al este de la capital provincial. Foto: Germán Pomar

Ángel Coronel, uno de los agentes sanitarios, relató a Télam que llegaron al lugar «a través de un camino de monte, donde hay casas que están muy dispersas» y destacó que «la gente siempre queda muy agradecida» pese a que «antes había mucho desconocimiento, pero ahora cada vez hay más concientización sobre la importancia de aplicarse la vacuna».

«Suele pasar que llegamos a las casas y no encontramos a las personas, por lo que tenemos que dejar un aviso, comunicar a la radio la próxima salida del equipo o que el maestro de la zona les dé la información después»Roberto Villalba

Con la ambulancia del hospital San Vicente de Paul o del Nuestra Señora del Rosario de Caá Catí, arribaron con las primeras dosis para llegar a algunos vecinos que «no cuentan con los medios para ir» a inmunizarse al centro de salud.

Gilberto Ojeda, uno de los vacunados, contó que «si bien acá no hay mucha gente, ahora me siento más protegido».

El conductor de la ambulancia, Roberto Villalba, resaltó desde sus 37 años de experiencia que el hecho de llegar ahora con las dosis contra el coronavirus a la zona «es como transportar un infartado, correr contrarreloj por la vacuna y tener que recurrir a la velocidad que te demanda una situación compleja».

«Suele pasar que llegamos a las casas y no encontramos a las personas, por lo que tenemos que dejar un aviso, comunicar a la radio la próxima salida del equipo o que el maestro de la zona les dé la información después», explicó Villalba.

Fuente: Télam

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