agosto 16, 2022

Paul Simon: creador de melodías perfectas, explorador de los ritmos del mundo

Paul Simon
El músico estadounidense Paul Simon en el escenario del Auditorium Theatre, Chicago, 1980 (Paul Natkin / Getty Images) (Paul Natkin/)

Paul Simon, que mañana cumple 80 años, ha tenido una vida personal relativamente tranquila. Más allá de algunos matrimonios fallidos, nunca ha sido foco de las polémicas que envuelven a las grandes estrellas de rock. En su caso, lo que ha sido una constante montaña rusa es su música, siempre inquieta, creada a partir de su inagotable curiosidad por descubrir ritmos provenientes de todos los confines del planeta. Tras haberse consagrado como uno de los compositores más importantes de su generación gracias al éxito de Simon & Garfunkel, dedicó su carrera solista a experimentar con cualquier tipo de música que llegara a sus oídos, aunque eso implicara transgredir un mandato de las Naciones Unidas o producir un musical destinado al fracaso. Siempre, en última instancia, primaron las canciones.

Simon, nació en Nueva Jersey en 1941 y pasó su infancia como cualquier chico de clase media de Nueva York. Hijo de una maestra jardinera y un contrabajista, fue criado en Queens, donde se paseaba con su bicicleta por los diferentes barrios buscando chicos con quien jugar baseball callejero. A tres cuadras de su casa vivía Art Garfunkel, un compañero de colegio con quien trabó amistad luego de participar en una adaptación escolar de Alicia en el País de las Maravillas. Corría 1953 y los dos adolescentes fueron sorprendidos por la fiebre del rock and roll, en especial por The Everly Brothers, que fueron los primeros en fusionar la música negra con el folk y el country y sentaron las bases del pop moderno influenciando tanto de The Beatles como a The Beach Boys.

Con tan solo 15 años entraron por primera vez a un estudio de grabación para registrar Hey schoolgirl, una composición propia que editaron bajo el nombre de Tom & Jerry. El simple llegó a vender cien mil copias y alcanzó el puesto 49 del ranking de Billboard. Pagaron 25 dólares por la sesión, pero estuvo presente un promotor llamado Sid Prosen que los fichó para su sello Big Records y logró que sonaran en la radio.

Tras dos sencillos más que fracasaron, el dúo puso su carrera en pausa para entrar a la universidad. Simon, sin embargo, alternó sus estudios con la música y durante ese período escribió canciones para otros artistas, grabó su primer material en solitario bajo diferentes nombres artísticos y volvió a ganar cierta popularidad como parte del grupo Tico and The Triumphs, que tuvo un éxito moderado con la canción Motorcycle.

A fines de 1963 Simon y Garfunkel volvieron a juntarse y captaron la atención del prestigioso sello Columbia, hogar nada menos que de Bob Dylan. Utilizando sus propios nombres, grabaron su primer LP, Wednesday Morning, 3 A.M., donde se acercaron mucho más al folk, pero mantuvieron las exquisitas armonías vocales de aires barrocos que tanto llamaron la atención cuando eran púberes.

Su álbum debut fue un fracaso y, mientras Garfunkel retomó sus estudios en Columbia, Paul se fue a Inglaterra, donde produjo y escribió canciones para diversos artistas y tuvo la oportunidad de sacar su primer disco solista, The Paul Simon Songbook, en cuya portada aparece él con su novia, Kathy Chitty, quien lo inspiró a escribir el clásico Kathy’s Song. Se conocieron en un club de folk en Essex, donde él tocaba y ella vendía entradas. Su relación duró poco, ya que cuando Simon & Garfunkel conocieron el éxito, Paul regresó a los Estados Unidos y Kathy prefirió quedarse en su país.

Si bien Wednesday Morning, 3 A.M. no vendió bien, hubo una canción que empezó a atraer al público universitario de la Costa Este. The sound of silence captó el interés de los jóvenes que estaban viviendo el famoso spring break, un receso escolar de primavera que tiene como principal destino las playas de Florida. Tom Wilson, que había producido Like a Rolling Stone y se había convertido en una pieza fundamental en el auge del folk rock, tomó la canción y la remezcló con una base eléctrica sin consultar a los músicos. A pesar de que a Simon no le gustó, el resultado los llevó al primer puesto de los charts y convirtió al dúo en súper estrellas.

Para capitalizar la repercusión, grabaron rápidamente un segundo álbum, Sounds of silence, que consistía más que nada en nuevas versiones de las canciones que Paul Simon había grabado en su disco solista. Luego le siguieron Parsley, Sage, Rosemary and Thyme (que incluye la bellísima Scarborough Fair), Bookends, la banda sonora de El Graduado y su magnum opus, Bridge over troubled water, que fue el álbum más vendido de 1970 y que marcó su final.

La última placa del dúo es tan maravillosa justamente porque surgió de las tensiones entre ambos. Mientras Garfunkel quería mantener la estética que los había hecho triunfar, Simon quería experimentar con nuevos sonidos. Se separaron en el punto más alto de su carrera sintiendo que ya no podían hacer más música juntos.

Mientras que Art bajó el perfil y se dedicó a la actuación y a dar clases de matemáticas en un colegio secundario, Paul trató de aprovechar su popularidad y editó en 1972 Paul Simon, su segundo álbum solista y el primero que salió en los Estados Unidos. Ya con el primer sencillo mostró que sus intenciones artísticas iban para el lado contrario a lo que había hecho antes: Mother and child reunion es un reggae grabado en Jamaica. El hit Me and Julio down by the schoolyard, por su parte, tiene una base de cuica, un instrumento de percusión brasilero muy común en la samba, tocada por el gran Airto Moreira, un antiguo miembro del Quarteto Novo, célebre por sus colaboraciones con Miles Davis, Joe Zawinul y Chick Corea. En el tercer corte, Duncan, volvió a incursionar en la música andina acompañado por el grupo Los Incas, los mismos que habían tocado en el clásico El cóndor pasa (if I Could), incluida en Bridge over troubled water. Las nuevas canciones en general mantenían la línea del folk pop que siempre caracterizó a sus composiciones, pero en esta nueva etapa incorporó elementos del jazz, el blues y la llamada world music.

Paul Simon fue recibido favorablemente y, aunque no tuvo la llegada de Bridge over troubled water, obtuvo buenas ventas, lo que lo motivó rápidamente a grabar otro álbum, There goes rhymin’ Simon, aún más exitoso que el anterior. El secreto esta vez fue acercarse a estilos más tradicionales de la música norteamericana, como el góspel, la americana y el dixieland, acompañado por los Muscle Shoals, la sección rítmica más prestigiosa de los Estados Unidos.

En 1975 llegó Still crazy after all these years, un disco más oscuro, teñido por la frustración del fracaso de su primer matrimonio con Peggy Harper, que duró seis años. Fue su primer número uno en los Estados Unidos y obtuvo el Grammy a Álbum del Año. Una mayor influencia en el soul deja al desnudo sus sentimientos, en especial en canciones como I’d do it for your love y Gone at last. Lo más destacable de este cuarto trabajo es My little town, la primera colaboración en el estudio con Art Garfunkel desde su separación. El tema también formó parte del segundo LP solista de su ex compañero, Breakway. Ambos volvieron a grabar juntos una vez más en 1978, en la versión de (What a) Wonderful world (la de Sam Cooke, no la de Louis Armstrong) que el cantante incluyó en su tercer álbum, Watermark.

La década del ‘80 fue una década difícil para los principales músicos de los ‘60. La aparición de nuevos artistas que revolucionaron la música popular de esos años, sumado a la incorporación de sintetizadores y cajas de ritmo, desplazó a los nombres más importantes del rock, que en el intento por mantener su vigencia grabaron, en la mayor parte de los casos, su peor material, o al menos el más intrascendente. El tiempo al final revalorizó esas obras, pero en su momento fueron ignoradas o bastardeadas por la crítica o el público. Le pasó a Paul McCartney, a Bob Dylan y también a Paul Simon.

En 1980 escribió y protagonizó la película One-Trick Pony. Ya había tenido un papel secundario en Annie Hall de Woody Allen tres años antes y estuvo a punto de aparecer en Catch 22 de Mike Nichols (el director de El Graduado), pero por ajustes en el guión su personaje quedó afuera de la historia y solo participó Garfunkel. Para darle más impulso a su actuación estelar, compuso la banda sonora del film que, a pesar de las reseñas favorables, no tuvo el éxito esperado.

Paul Simon
George Harrison y Paul Simon, actuando en Saturday Night Live (Foto de Richard E. Aaron / Redferns) (Richard E. Aaron/)

A la otra mitad del dúo tampoco le estaba yendo mejor. El quinto álbum de Art, Scissors Cut, pasó totalmente desapercibido, a pesar de que Paul aportó guitarras y voces en la canción In cars. Por eso, cuando les ofrecieron reunirse en 1981 para dar un concierto gratuito en el Central Park, no dudaron un segundo. Ya se habían juntado antes en un festival en apoyo al candidato a presidente por los demócratas George McGovern -que perdió las elecciones contra Richard Nixon en 1972-, pero esta vez la causa era más noble: las ganancias del merchandising y los derechos de transmisión eran a beneficio del principal pulmón verde de la ciudad, que estaba muy deteriorado. El espectáculo atrajo a más de 500 mil personas y en su momento fue el recital con más asistencia de la historia de los Estados Unidos. El nivel de convocatoria, que los tomó por sorpresa, al igual que el éxito del álbum y el video del show, los motivó a emprender una gira mundial.

Inicialmente, Hearts and bones (1983) iba a ser el primer disco de Simon & Garfunkel en trece años, pero los viejos amigos, que se habían reconciliado en el escenario, no pudieron ponerse de acuerdo en el estudio y Garfunkel abandonó el proyecto. Simon eliminó todas las voces que había grabado y lo editó con su nombre. Este trabajo, uno de los más confesionales (Train in the distance habla de su primera esposa), fue considerado uno de los mejores, pero comercialmente no funcionó. Ese mismo año se casó con la actriz Carrie Fisher, toda una súper estrella gracias a su papel como la princesa Leia en Star Wars. Varias canciones, entre ellas la que da nombre al disco, se refieren a esta relación. El matrimonio duró tan solo un año, pero poco después volvieron a estar juntos por varios años más.

Carrie Fisher y Paul Simon
Carrie Fisher y Paul Simon (AP/)

Entre el fracaso de su nuevo álbum y de sus segundas nupcias, Paul Simon cayó en una profunda depresión. Lo único que le levantó el ánimo fue un cassette con una música muy alegre que nunca había escuchado antes. Se trataba de un compilado de mbaqanga, un género popular en Soweto, uno de los barrios segregados (los famosos townships) más grandes de Sudáfrica, ubicado al lado de Johannesburgo.

A su creciente interés por la música africana se sumó la convocatoria para ser parte del proyecto benéfico USA For Africa y grabar We are the world. Los productores del sencillo, Quincy Jones y Harry Belafonte, lo convencieron de ir a Sudáfrica para experimentar su cultura de primera mano. Encomendó a su sello, Warner Music, que identificara a los intérpretes que aparecían en la cinta que lo estaba inspirando a componer nuevas canciones. De la mano del productor local Hilton Rosenthal, el músico se reunió con los artistas africanos que más lo habían vislumbrado y grabó el álbum más importante de su discografía.

Graceland se publicó el 25 de agosto de 1986 y volvió a poner a Simon en el centro de la escena. De la mano del hit You can call me Al regresó a los primeros puestos de los charts con una música fresca que nunca se había escuchado en Occidente. Fue acusado de apropiación cultural y la ONU lo puso en una lista negra por haber considerado que violó el boicot que había impuesto sobre Sudáfrica como forma de amedrentar al régimen del apartheid, en el que prohibía cualquier intercambio académico, deportivo o de cualquier tipo con el país africano.

Los músicos sudafricanos, sin embargo, lo apoyaron, ya que entendieron que gracias a él su música se hizo popular en todo el mundo, algo comparable a lo que había logrado George Harrison con la música hindú. Muchos artistas fueron cuestionados por haber viajado a Sudáfrica a tocar para audiencias blancas, pero él fue por su cuenta a grabar con músicos negros, algunos de los cuales trascendieron fronteras y recibieron regalías por su aporte en las composiciones del álbum. Por eso, al año siguiente Paul fue retirado de la nefasta lista que había confeccionado Naciones Unidas.

Miriam Makeba, Ray Phiri, Paul Simon, Hugh Masekela en ICA London para publicitar "Graceland", en 1987
Miriam Makeba, Ray Phiri, Paul Simon, Hugh Masekela en ICA London para publicitar «Graceland», en 1987 (CAMERA PRESS/Paul Slattery/)

Su séptimo disco tenía una novedosa fusión de la música tradicional africana, como el mencionado mbaqanga y el isicathamiya –dos géneros de origen zulú-, con el pop y el rock. Su mayor inspiración fue la música de Juluka, que liderado por Johnny Clegg fue el primer grupo interracial de Sudáfrica. Simon también tomó elementos de otros estilos menos populares de los Estados Unidos, pero que tenían puntos en común con los ritmos africanos, como el tex-mex y el zydeco, una mezcla el blues con la música tradicional cajún (una etnia de origen francés proveniente del sur de los Estados Unidos). Graceland además tuvo importantes invitados, como Los Lobos, Linda Ronstadt y los héroes de su adolescencia, The Everly Brothers.

Tras comprobar que coquetear con la world music le había dado buenos resultados, su siguiente parada en el mapamundi musical fue Brasil. The rhythms of the saints contó con la colaboración de Milton Nascimento, Naná Vasconcelos y el grupo de percusión Olodum, incursionó en la samba y otros estilos menos difundidos de la música brasilera y, si bien no fue tan exitoso como su antecesor, resultó ser su complemento perfecto. Para celebrar el regreso a la masividad, volvió a presentarse en el Central Park con una banda integrada por músicos africanos y sudamericanos y superó la marca que había logrado con Garfunkel diez años antes al haber reunido alrededor de 750 mil personas.

Paul Simon pasó casi toda la década del ‘90 escribiendo un musical para Broadway. Solo interrumpió el proyecto para casarse con la cantante Edie Brickell y para una breve reunión con su viejo coequiper, con quien mantuvo a lo largo de los años una oscilante amistad. A fines de 1997 editó Songs For The Capeman, que contiene los temas de la obra cantadas por él mismo y algunos miembros del elenco. En enero del ‘98 se estrenó The Capeman, inspirado en la historia de un asesino portorriqueño llamado Salvador Agron y con Marc Anthony y Rubén Blades como protagonistas. Tanto el álbum como el espectáculo fueron un fracaso rotundo que ocasionó pérdidas por 11 millones de dólares. La banda sonora del musical con los actores originales ni siquiera llegó a salir (recién fue subido a plataformas digitales en 2006) y la música de Simon, si bien mostraba una mixtura interesante de rock and roll, doo wop y ritmos caribeños, no convenció a nadie.

Para paliar el efecto de lo que fue su peor trabajo, rápidamente grabó su siguiente placa, You’re the one, donde regresó a sus raíces folk, pero siempre con algún guiño a la música étnica, como en Old, una canción que no habría desentonado en Graceland donde se toma con humor el hecho de haber llegado a los 60 años. Si en ese entonces decía que estaba viejo, ¿qué pensará ahora que está cumpliendo 80?

El nuevo milenio encontró en buena forma a las leyendas del rock. Tal como sucedió con compositores como McCartney y Dylan, que treinta años antes parecía que habían perdido el rumbo de sus carreras, Paul Simon sacó en los 2000 una serie de discos de altísima calidad que, más allá de su moderado éxito comercial, le dio una reputación a la altura de su trayectoria. Recibió una nominación al Oscar por la canción Father and daughter (de Los Thornberrys, la película) y, tras una nueva gira reunión con Garfunkel –que quedó documentada en el álbum Old friends: Live on stage-, llamó al productor Brian Eno para Surprise (2006). El tecladista original de Roxy Music es un pionero de la música ambient, una electrónica instrumental atmosférica carente de ritmo y melodía, y trabajó con Talking Heads, David Bowie y U2. Su tarea fue crear paisajes sonoros que le dieran al ya característico estilo del autor de Mrs. Robinson una estética más moderna. El resultado fue magnífico: Surprise seguía sonando a Simon, pero traído al siglo XXI.

En 2011 vio la luz So beautiful or so what, en el que el músico se alejó de las estructuras rítmicas que venía utilizando desde Graceland y compuso las canciones de una forma más tradicional, haciendo énfasis en las armonías. Eso no lo privó de probar cosas nuevas, como insertar samples, incorporar instrumentación hindú o grabar en su propio estudio hogareño, una pequeña cabaña en su casa su Connecticut, donde se colaba el sonido de la naturaleza. La crítica fue prácticamente unánime y lo consideró uno de los mejores lanzamientos de ese año. Con 70 años, Simon seguía sorprendiendo y demostraba que aún a esa edad podía meterse en el terreno que quisiera.

De hecho, su siguiente placa, Stranger to stranger de 2016, es una obra de pop experimental. Aquí contó con la colaboración de Clap Clap!, un DJ italiano que introdujo beats electrónicos en tres temas. Paul también utilizó instrumentos de madera de África, percusión peruana, sintetizadores y dos instrumentos que diseñó el teórico musical Harry Partch a mediados del siglo pasado que solo conservan la Universidad Estatal de Montclair, en Nueva Jersey. Si bien no es una obra accesible, debutó en el tercer puesto en los Estados Unidos y en el primero en Inglaterra, su mayor éxito desde The rhythm of the saints.

En 2018 anunció el retiro de los escenarios. La muerte del guitarrista camerunés Vincent Nguini, quien lo acompañó por más de 30 años, lo hizo reflexionar acerca de abandonar las giras. “Siento que el viaje y el tiempo lejos de mi esposa y familia tienen un precio que se roba la alegría de tocar”, dijo en una carta dirigida a sus fanáticos. El músico, sin embargo, tuvo algunas apariciones en vivo para eventos benéficos. Unos meses más tarde editó In the blue light, probablemente su álbum de la madurez. Se trata de una selección de sus canciones menos conocidas reversionadas con arreglos de jazz tradicional.

En el escenario del concierto 2021 Global Citizen Live en Central Park en Nueva York ( REUTERS / Caitlin Ochs)
En el escenario del concierto 2021 Global Citizen Live en Central Park en Nueva York ( REUTERS / Caitlin Ochs) (CAITLIN OCHS/)

Paul Simon es un artista fundamental. Desde sus inicios con Simon & Garfunkel fue artífice de la música de su tiempo y dejó en su haber unos cuantos clásicos. Como solista, expandió las fronteras del pop al llevar a la masividad sonidos exóticos de todo el mundo, desde África hasta Sudamérica. Sin él, muchísima música jamás habría salido de su lugar de origen. Nunca dejó de innovar, ni siquiera en sus últimos discos, en los que ya no tenía que demostrar nada. Como Dylan, como McCartney, siempre estuvo activo y componiendo y, aunque haya dejado las giras, es probable que, mientras siga gozando de buena salud, siempre tenga alguna canción nueva para ofrecer.

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Fuente: InfoBae

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