septiembre 20, 2021

El consejo de Marcelo Bravo a Román: «Le diría que la vida tiene otras cosas hermosas además del fútbol»

La vida suele dar golpes duros. Algunos son inesperados y pueden aparecer en el mejor momento de una persona. Como ocurrió con el futbolista colombiano Andrés Felipe Román, quien estaba a punto de firmar contrato con Boca, pero la aparición de una afección cardíaca le impidió cumplir su sueño. 

Marcelo Bravo, quien actualmente se desempeña como entrenador de la cuarta división de Vélez Sarsfield, pasó por la misma situación de Román. Una cardiopatía hipertrófica congénita lo retiró del fútbol en el momento en que su carrera comenzaba a despegar. Tenía apenas 19 años y venía de ser campeón con el Vélez de Miguel Ángel Russo, en 2005. 

«Si en algún momento me toca hablar con Román, le diría que piense en positivo, que la vida continúa. La vida tiene otras cosas hermosas además del fútbol«, expresó el Indio Bravo en una entrevista con el programa radial de Marcelo Benedetto por Radio Colonia

Bravo era una de las promesas del fútbol argentino y era seguido por clubes europeos. El Ajax estaba tras sus pasos y había jugado en las selecciones juveniles argentinas, pero la enfermedad cardíaca detectada luego de un partido ante Gimnasia y Esgrima La Plata, en el cual había sido figura, lo obligó a retirarse y sus sueños quedaron destruidos. «Cuando me comunicaron que no podía volver a jugar no lo podía creer, fue un año y medio de angustia», dijo.

Marcelo Bravo
Marcelo Bravo con la camiseta de Vélez. Una cardiopatía hipertrófica lo retiró del fútbol en 2005. // Archivo NA

“En su momento yo estuve días y meses muy mal. Cada cinco o seis meses sueño que voy a volver a jugar, que estoy entrenando. Gracias a Dios tuve un apoyo incondicional de mi familia”, reconoció Bravo, de 36 años. 

El fútbol le dio otra oportunidad a Bravo para seguir adelante haciendo lo que ama. No pudo volver a jugar al fútbol, pero sí volcar esa pasión y enseñarle la profesión a los juveniles de Vélez, el club que nunca le cerró las puertas. «Busqué mi camino por otro lado y hoy trato de dar cosas positivas a otros chicos estando dentro del fútbol”, cerró. 

Las historias de Bravo y Román se cruzan. No son ni serán las últimas, pero siempre es bueno escuchar estos casos de superación personal ante la adversidad. La vida golpea y fuerte. Pero siempre hay tiempo para levantarse y seguir el camino de la felicidad. 

 

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Fuente: Perfil.com

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